Conocer Granada en 4 días (II)

Antes de nada, si te perdiste la entrada sobre el primer día en Granada, léela.

Tras levantarnos y desayunar en la cafetería “El Doce”, nos decidimos por la opción de callejear sin un rumbo fijo, porque así es como realmente surge la magia y conoces mejor la ciudad. Comenzamos por calle Elvira desde su arco hasta casi llegar a Plaza Nueva. No sé por qué, pero el instinto nos hizo girar hacia la izquierda, entonces encontramos un tesoro visual inigualable: la calle Caderería Nueva. Si vas casi al mediodía podrás disfrutar de un festival de colores que te dejará impactado/a. Todos los locales tenían productos artesanos propios de Granada, y además se respiraba un aura mágica.

Calle Calderería Nueva

Desde calle Calderería Nueva llegamos a la Plaza de San Gregorio y a la iglesia de Santa Ana. Son rincones muy especiales, es la mejor imagen que te puedes llevar de la ciudad (si no quieres la típica foto de turista).

A partir de ahí recorrimos todo el Paseo de los Tristes. En una de las bocacalles se encuentra una exposición sobre la Inquisición y sus métodos de tortura. Si eres de estómago delicado, te recomiendo no entrar, o si lo haces que no sea cercana la hora de comer, porque puede llegar a cerrarte el estómago.

Paseo de los Tristes I

Final Paseo de los Tristes, Alhambra

Por si no hubiésemos andado lo suficiente, llegamos hasta el parador de San Nicolás, el sitio perfecto para descansar los doloridos pies.

Por la tarde habíamos reservado hora para un pasaje relajante en el Spa Narcissus. Tienen una amplia gama de tratamientos estéticos y relajantes, tanto individuales como en pareja. El trato fue exquisito, el masaje de escándalo y muy bien de precio (45 minutos 35€). Casi llegué a dormirme de lo a gusto que estaba, me dejaron como nueva.

Masaje relajante Narcissus

Y hasta aquí el segundo día. En la próxima entrada toca visita a la Alhambra, no te la pierdas.

Alba Morales Rosa.

Quitando capas, mi yo verdadero

Libertad

Ser yo…

Parece mentira, pero ya no soy la misma mujer de hace unos meses. Soy otro yo muy diferente. Es increíble ver como hay ciertos resortes que hacen “click”, y de repente todas las piezas quedan en su sitio. Todo fluye por un camino que es el correcto para ti. Todo encaja sin esfuerzo y sin necesidad de sacrifio o penurias. Me he ido quitando capas de una personalidad que ya me pesaba, no me dejaba ser yo misma… Y es que no me había dado cuenta de que no me estaba dejando respirar a mí misma. Me había agarrado a una personalidad y unos comportamientos que ya no iban acordes a mi yo verdadero.

La vida, los momentos que me han tocado vivir han sido un duro golpe, la parte más inmadura tuvo que comprender que tocaba terminar de madurar. Para mi yo interno fue muy complicado, todos odiamos tener que dejar la falsa libertad de la inmadurez. Sin embargo, ahora me siento más libre que nunca, soy una versión nueva y mucho más poderosa. Soy firme en mis creencias, en mis objetivos, en lo que quiero y mi camino a seguir. Ahora soy YO la que decide, la que asume las consecuencias y la que no se avergüenza por nada, la que no se deja pisotear, y la que no teme a las consecuencias.

Gracias a la ayuda de personas que han sabido guiarme, he encontrado mi vocación, y no sabéis lo liberador que es eso. He pasado ocho años buscando ese resorte que hiciese saltar mi vocación, mi camino a seguir. Sentirse perdida es una de las sensaciones más desagradables que puede haber. Te crees una inútil sin oficio ni beneficio, todos saben a dónde deben ir menos tú, que no paras de dar vueltas en círculo, probando opciones que no te llevan a ningún lado.

Ahora sólo debo seguir el camino, esforzarme al máximo, luchar hasta que no me quede aliento. Y ser feliz, porque mi yo más profundo al fin vuela libre, con las alas bien estendidas. Al fin puedo respirar y sonreír. Le pese a quién le pese.

Alba Morales Rosa

Conocer Granada en 4 días (I)

Granada es una de las ciudades más bonitas de Andalucía, quizá la que tiene el centro y casco históricos más bellos, por ello siempre apetece volver a visitarla.

Estuve cuatro días en Granada y quise aprovecharlos al máximo. Aunque ya había ido con anterioridad, no quise quedarme sin volver a ver hasta el último rincón, y es posible.

Avenida de la Constitución

Estuve en el hotel Abba Granada, en la avenida de la Constitución. Es la mejor opción, es económico, las habitaciones son muy buenas y es muy céntrico. Desde el hotel podía ir andando hasta el centro, y las líneas de autobuses más usadas paran en la puerta del hotel. Además, tiene un bulevar peatonal muy agradable por el cuál pasear. También se cuenta con la comodidad de un Carrefour express justo en frente del hotel.

De el primer día sólo pude aprovechar la tarde, así que me dispuse a callejear hasta las diez de la noche. La ruta que seguí fue hacia el centro, pasando por los Jardines del Triunfo, toda la calle Gran Vía de Colón y aproveché para comprar un helado en la heladería “Los italianos”. Me la recomendaron mucho, y sin embargo el helado dejó mucho que desear, no repetiría.

Jardines del Triunfo

Continué hasta llegar a la iglesia de Santo Domingo. Muy recomendable y de entrada gratuíta.

Iglesia Santo Domingo

Después caminé hacia la catedral, cerca hay una plaza preciosa llamada Bib-Rambla, donde las vistas son inmejorables para sentarse a tomar algo y descansar los pies.

Plaza Bib-Rambla por la noche

Ya, agotada, sólo queda volver al hotel y reponer fuerzas para el día siguiente, que será largo e intenso.

Alba Morales Rosa

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