¿Prefiero el pasado?

¿Cuántas veces nos dijimos durante la adolescencia que tendríamos la vida perfecta y soñada antes de los 25 años?

Desde hace unas semanas no paro de recordar la adolescencia como una de las peores y a la vez mejores. No había verdaderas obligaciones, era libre y parecía que tenía toda una larga vida por delante que pasaba muuuuy despacio. Quería casarme y tener hijos a los 25 como muy tarde, tener un trabajo fijo, pagar la hipoteca de mi casa y tener un perro.

Sin embargo, con el paso de los años y habiendo vivido una serie de errores en mi vida, veo que tenía una idea muy cuadriculada de lo que tenía que ser mi futuro, tan cuadriculada que acabó explotando porque no iba conmigo. Ahora, casi una década después, veo que casarse y pagar una hipoteca no es la prioridad máxima (ni siquiera es necesario), tener hijos casi me provoca alergia al pensarlo, tener un animal al que cuidar y mantener no es tan fácil. Del tema estudios-trabajo es que podría dedicar una entrada aparte.

Había unos conceptos que se nos enseñaban en aquella época que han pasado de moda, al crecer te das cuenta de que hay otra serie de prioridades en la vida, no fantaseas del mismo modo e intentas volverte algo más realista. Primero quise ser profesora de primaria, luego periodista, más tarde volví a profesora (esta vez de gimnasia en un colegio y además conduciría un descapotable rojo), cuando se me pasó eso quise ser escritora, luego trabajar leyendo manuscritos en una editorial. Cuando llegó el momento de decidir de verdad me decanté por educación infantil y fue un fracaso estrepitoso.

Ahora, con peluquería se ve venir otro fracaso que me hace sentir de todo menos orgullosa. En momentos así pienso en el pasado y me pregunto: ¿dónde queda esa Alba soñadora que se iba a comer el mundo y que iba a ser todo lo que se propusiese? ¿Dónde están esas ganas de hacer de todo? ¿Desde cuándo se ha instalado ese miedo dentro de mí que me impide terminar los proyectos que empiezo? Y sobre todo: ¿cuál es mi verdadero camino a seguir? ¿Cuál es mi verdadera vocación? Si lo que me pide todo el cuerpo a gritos es ser escritora, ¿por qué no me sale ni una palabra para hilar una historia que se convierta en libro?

Miles de preguntas que agobian ante el panorama profesional del país, viendo que no encontrarás un trabajo que te proporcione dinero, no ya para una hipoteca, sino para un alquiler y poder vivir con tu pareja. Preguntas que no sabes responder y te causan angusta. Pero como bien dice la gente: al mal tiempo buena cara, y es que no hay nada mejor como sonreír y calmarse, que las respuestas nunca aparecen con agobios, sino cuando menos te lo esperas y menos las buscas.

Si puediese decirle algo a esa Alba adolescente y soñadora sería: por favor, preséntate a ese examen de historia, tu vida sería muy diferente para bien, no me seas vaga porque nos vas a “destrozar” la vida. No dejen que te minen la autoestima, lo vales mucho y ellos no valen una mierda nada. Piensa en tí, en lo que deseas en lo más profundo y ve a por ello digan lo que digan y cueste lo que cueste, porque lo primero es tu felicidad por encima de lo que digan los demás, vida solo hay una y tienes que vivirla al máximo. Te vas a arrepentir de muchas decisiones, pero que no te amarguen, porque nos harán ser una gran persona a la larga. Vive feliz el día a día, porque no habrá nada mejor que despertarte cada mañana al lado de tu Sr.programador.

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  1. Hasta los 24 años no he sabido lo que queria ser de verdad, y todo se resumen en la carrera que quería hacer con 16 años, pero entonces no estaba segura y me casi impusieron otras cosas. Ahora es cuando estoy luchando por lo que me gusta, y aunque estoy haciendo muchos sacrificios, sé que voy a conseguirlo sin dejarlo a medias como todo lo anterior 🙂

    Seguro que pronto llegará todo, no te preocupes 🙂

    • Alba admin

      Quizá no ha llegado mi momento, pero duele ver como tiras varios años de tu vida por no tener claro el camino que debes tomar. Sentirse tan perdida duele muchísimo.

      Espero que me pase como a ti, así conseguiría ser un poco más feliz y, sobre todo, sentirme más útil.

      Gracias por comentar.

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