Autor: Alba admin (Página 1 de 111)

Tardes otoñales al sol

Tardes golden hour, chica mirando al horizonte

Canción: Deaf Havana – Happiness

Las tardes otoñales al sol son el mayor regalo del mundo. Y es que hay pocas cosas más placenteras que el sol otoñal acariciando tu cara. Ese calor que no quema, dulce y casi aterciopelado, que te sonrosa sin abrasar la piel.

Miro por la ventana y las horas de sol corren, se escurren entre las agujas del reloj. Y esto me hace pensar lo agradecida que debo estar por tantas cosas, y lo idiota que soy estando más tiempo triste que contenta. Si me paro a pensarlo, tendría más de cincuenta cosas por las que estar agradecida, soy afortunada.

Frase tardes otoñales, café y libro

“Otoño es la estación para encontrar la satisfacción en casa prestando atención a lo que ya tenemos.”

Ahora miro los caminos que no elegí, las decisiones que descartaron el resto de opciones, lo mucho que aprendí con cada una de ellas. La madurez está detrás de ese aprendizaje, del no quedarte con lo malo, sino con aquello que te ha llevado a ser como eres, a donde estás en este instante.

No cambiaría ni uno de esos momentos dolorosos, ni una sola tarde de llanto, ninguna de esas decepciones. Soy mejor, más dura, una mejor versión de mi misma. Aunque aún me quede mucho por aprender y cambiar, al menos me acerco un paso más a esa yo que deseo llegar a ser algún día.

Todas esas personas que me hicieron sentir mal en el pasado, hicieron su misión. Esa persona que ahora tengo tan clavada y que me duele como una puñalada su ausencia (y lo mucho que me ha decepcionado), también servirá. Cuando salga de ello, sé que con esa piedra no volveré a tropezar, son esas piedras “vitales” que se deben encontrar en el camino que es la vida.

Quizá algún día pueda darle las “gracias” por todo el mal que me ha hecho, y por descubrirme una faceta de mi misma que no conocía, por mostrarme con claridad cuál es mi vocación.

Algún día…

Mientras tanto, gracias por mi familia, por los estudios (y esa pedazo profesora tan especial que tengo, mi inspiración). Por mi pareja; mi salud; por la ilusión que nunca desaparece del todo… Los libros que aparecen en el momento justo; por la llegada de Otto (el gato de mis padres) para enseñarme tantísimas cosas desde hace seis años. Los sueños que se me han cumplido; esas ansias de saber más sobre mi futuro trabajo; por el maquillaje que tanto me apasiona. Gracias a los que habéis llegado hace poco a mi vida, no sé qué haría sin vosotros. Y, sobre todo, gracias por las fotografías, y por no olvidar a aquellos que ya no están, porque si cierro los ojos aún os puedo ver… Aunque ya no pueda recordar vuestra voz ni vuestro olor… Pero seguís ahí.

~ GRACIAS ~

 

Fotos uno y dos sacadas de Pinterest.

Alba Morales Rosa

Mi vida últimamente…

Mi vida últimamente es una montaña rusa en la que no cabe la constancia, con la rabia que me da. Me da la sensación de que no tengo control sobre mi día a día y no hay un motivo real para ello.

De todos modos, últimamente…

· Estoy escuchando:

Toda la música en spotify, a pesar de no tener ya la cuenta premium me he acostumbrado tanto que no puedo cambiarlo. Quizá me miréis fatal después de lo que voy a decir pero… He vuelto (temporalmente) a Avril Lavigne. Esto tiene su explicación, y es que me refugiaba en ella cuando era adolescente cada vez que tenía un problema o bajón. He pasado por una racha muy mala por tema de amistades, y supongo que he recaído.

Y cuando no es Avril Lavigne, es Pvris.

· Estoy comiendo:

Bastante menos, seguro que por mi estado de ánimo tan bajo. No me apetece cocinar para nada, me llama mucho más pedir comida, y caigo demasiado a menudo en pizza. Hay una pizzería artesanal que hacen manjares de los dioses, no hay quien se resista.

· Estoy bebiendo:

Sprite y agua. Tomé la decisión de dejar la coca cola como bebida a diario, la cantidad de azúcar es brutal y no estaba dispuesta a tener problemas de salud. Tras la primera etapa de desengancharme (la coca cola es adictiva), ahora ni siquiera me apetece tomarla. El sprite tiene mucho menos azúcar y es más refrescante.

· Estoy vistiendo:

Más arreglada que en verano. Con la ropa de otoño e invierno me cuesta mucho menos ir arreglada, al final en verano tiro a lo cómodo. Suelo ir en vaqueros ajustados, jersey con top lencero, chupa de cuero roja y botines con un poco de tacón.

· Estoy sintiendo:

Mucha tristeza. Me ha fallado alguien y ha salido de mi vida. Creo que estoy pasando una etapa de duelo que me está dejando sin energías. Que la amistad haya fracasado y le haya puesto punto final me está pasando factura. Anímica y psicológicamente no lo estoy pasando bien.

· Estoy queriendo:

Que todos los días sean lunes. Sí, acabo de decir una locura como un rascacielos de grande. Pero resulta que estoy muy enamorada del máster que estoy estudiando, y las clases son los lunes por la tarde. Entonces estoy loca por que llegue el próximo lunes nada más salir de las clases.

También quiero volver a retomar la lectura, era un hobby que me llenaba mucho, pero queriendo abarcar tanto me he dispersado.

·  Estoy necesitando:

Un chute de energía. Aparte del máster estoy haciendo varios cursos online, pero comienzo a darle vueltas a la cabeza, a divagar, y al final no me cunde nada el día. Cuando me quiero dar cuenta, ya es hora de acostarse y no he hecho nada de provecho.

· Estoy pensando:

Que me apetece mucho comenzar a hacer yoga, pero que las clases son carísimas para la poca frecuencia que tienen (una vez a la semana). Y no sé por dónde empezar si lo hago de forma autodidacta en casa.

· El clima es:

De todo menos otoñal-invernal. Ha tardado mucho en irse el calor, el otoño va a ser bastante corto, con lo que lo adoro… No tengo muy claro que este año vaya a hacer demasiada falta el abrigo. Que triste.

En otras épocas he estado muy diferente.

Fotos uno y dos sacadas de Pinterest.

Alba Morales Rosa

Palabras que nunca te dije – María Martínez

«Existe un amor por el que merece la pena esperar y luchar».

Sara está a punto de cumplir los treinta y ya ha perdido la esperanza y la ilusión en un matrimonio que va a la deriva. Ha pasado demasiado tiempo ignorando su vida y sabe que no es feliz. Ya no existe la chica que era.
Lo que Sara no sabe es que un suceso inesperado sacudirá su pequeño mundo por completo.

Han pasado siete meses desde que los demonios de Jayden lo llevaron hasta Tullia y aún no ha conseguido enfrentarse a ellos. Mientras trata de recomponer su presente y asumir un doloroso pasado, se gana la vida haciendo chapuzas para los vecinos del pueblo.

Una casualidad, o puede que el destino, une las vidas de Sara y Jayden. Dos almas rotas que, sin darse cuenta, empiezan a necesitarse para sobrevivir.


Durante meses aparqué la literatura romántica, ya fuese contemporánea o histórica. Supongo que estaba saturada, así que me mudé a la literatura juvenil, young adult… El caso es que quería reconciliarme con el género, y le di una oportunidad a esta historia. No podría haber elegido mejor.

Los personajes son de los más humanos que he visto en años. Sara, que se ha perdido a sí misma a lo largo de los años; y Jayden, que se ha perdido en la culpa y la tristeza. Ambos encuentran en Tullia la cura para el alma. Lo bonito de esta historia es ver el recorrido psicológico y anímico que tienen ambos, es precioso y mágico.

Una lectura de 5/5 en Goodreads.

Alba Morales Rosa

 

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