Saga Dreaming Spires

La saga Dreaming Spires es de las mejores cosas que me han pasado este año. Es cierto que he tardado en terminarla, pero quería leer la última parte en el momento correcto, y ha tardado en llegar. Victoria Álvarez no deja de sorprenderme con cada libro que escribe, tiene un don que me atrapa por completo, da igual la longitud de la novela.

El concepto del periódico Dreaming Spires me parece muy innovador, y los componentes del grupo aún más: Alexander, Oliver y Lionel. Cada uno con su personalidad, con sus problemas a cuestas, y aun así tan fuertes.

Nos encontramos con personajes muy bien construidos. Alexander Quills, un hombre muy inteligente, estristecido por circunstancias de su pasado, profesor en Oxford. A lo largo de los tres libros vemos que es el personaje más estable de los tres, un adulto con cierto toque soñador, atraído por todo lo que tiene que ver con lo sobrenatural. Oliver Saunders, un chico joven y bastante tímido que trabaja en el Balliol College, con una vida bastante monótona. Y Lionel Lennox, un hombre desvergonzado y caradura, saqueador de tumbas y ligón empedernido.

¿Qué tienen los tres en común para ser tan amigos? Su atracción por el mundo sobrenatural, y por ello fundaron Dreaming Spires.

En la primera entrega viajamos con ellos a Irlanda, una tierra llena de magia y leyendas, donde el sonido de la lluvia se confunde con el llanto de las mujeres. Con un final tan apoteósico que necesitas comenzar inmediatamente con el segundo.

Oliver sabía que Irlanda era la isla más mágica de Europa, pero nunca había sospechado que su gente pudiera parecerse tanto a las hadas, los duendes y los elfos que había admirado en los libros de cuentos de la biblioteca de su orfanato.

En la segunda entrega han pasado unos años desde el primero, y nos trasladamos hasta Nueva Orleans. Allí encontrarán una serie de leyendas e historias difíciles de creer, pero no tanto para nuestros protagonistas, que están dispuestos a desentrañar lo que está ocurriendo.

Lo que había entre Will y yo, lo que sigue habiendo pese a que muriera hace casi medio siglo… era amor, amor de verdad. Del que hace que la gente cometa locuras, el que puede salvar o condenar a las almas. Son ustedes demasiado jóvenes para comprenderlo, pero las pasiones de las que se habla en las novelas, los amores eternos… existen, aunque son tan escasos como los tesoros hundidos en el mar. Y por eso tenemos que luchar con todas nuestras fuerzas cuando los encontramos para ser dignos de ellos.

Por último, la tercera entrega se desarrolla cuatro años y medio después de terminar la segunda. Las circunstancias personales golpean tan fuerte a los protagonistas, que el periódico está al borde del cierre. Lo que no se esperan es acabar pasando las navidades entre Karlovy Vary y Budapest. Una vertiginosa carrera hacia la culminación de una trilogía impactante y cargada de recuerdos, olores y sensaciones.

Prefiero un minuto que me deje sin aliento a una vida entera arrellanada en un sillón.

Me temo que tenías razón: cuando uno se mete en los bajos fondos resulta muy difícil salir

Suerte que tenemos a los niños y que a ellos aún les quedan ganas de sonreír.

Hay que destacar a personajes secundarios, como Verónica (sobrina de Alexander), la señorita Stirling (mujer de armas tomar), Ailish (tan dulce y frágil), Amber, Konstantin Dragomirásky… Todos ellos llenos de matices, y cada uno con su pasado a cuestas.

No os miento, el final puede ser agridulce para algunos, pero creo que es final perfecto, justo como debía acabar.

Sólo me queda hacerle ojitos al nuevo libro de Victoria: La ciudad de las sombras. Es una especie de “continuación”, o más bien una nueva saga protagonizada por algunos de los personajes de ésta. No lo leas si no has concluido antes Dreaming Spires, o te spoilearás toda la saga. Yo he avisado.

Muchas gracias por leer mi opinión. ¿Has leído la saga o alguno de los libros? Me encantaría saber tu opinión en los comentarios.

Alba Morales Rosa