Los huéspedes que van llegando al encantador y remoto hotelito Mitchell’s Inn se observan mutuamente con interés pero desde una prudente distancia. Todos ellos han recalado allí en busca de un relajante (quizá hasta romántico) fin de semana en medio del bosque y lejos de sus vidas. El hotel presume de contar con acogedoras habitaciones, elegantes chimeneas de leña y una bodega bien surtida. La oportunidad perfecta para practicar esquí o acurrucarse en la cama con una buena novela de misterio.
Pero cuando una violenta tormenta azota las montañas y corta la electricidad, el grupo se ve completamente aislado del resto del mundo. Nadie puede entrar… ni salir. Entonces descubren el cadáver, y la horrible verdad sale a la luz. Tienen a un asesino entre ellos. No hay escapatoria.


Resumen de la contraportada.

Cuando comencé a leer ya sabía que encontraría una narrativa adictiva, la autora ya me lo demostró con “La pareja de al lado”. Pero esto va un paso más allá, es brutalmente sorprendente, pasas todo el libro dudando de cada pequeño detalle, porque todos son sospechosos. Es un cluedo interactivo en el que eres un testigo invisible de cómo se va creando la histeria colectiva.

Puedes sentir la angustia de estar atrapada en un antiguo hotel sin luz, sin teléfono, sin wiki y lo peor: sin calefacción en plena tormenta de hielo y nieve. Poco a poco los nervios se crispan, los recelos aumentan, el pánico hace que la gente comenta errores y hablen más de la cuenta…

Puedo decir casi con total seguridad que éste es el mejor thriller que leeré durante 2019, y eso que sólo estamos a febrero. Pero es que Shari Lapena ya me tiene ganada. Es cierto que es una novela que enorgullecería a Ágatha Christie. Hace tan sólo una hora que la he terminado y aún no me puedo creer lo que leí en las últimas 10 líneas, y que no hubiese más escrito al girar la página.

Un final inesperado y escalofriante, que te arranca una sonrisa de sorpresa e incredulidad. Porque no lo viste venir, nadie puede, y eso es lo mágico de este libro. De 10.

Alba Morales Rosa