Una nueva entrega de las aventuras en Marabilia con Hazan, Arthmael, Lynne y ahora también Clarence y Ariadne.

Han pasado tres años desde que Hazan ingresó en la torre de nigromancia, dejando atrás las aventuras para estudiar. Desde entonces no ha vuelto a ver a Lynne y Arthmael, aunque mantengan el contacto por carta.

Lo cierto es que Clarence y Ariadne me gustan casi más que Arthmael y Lynne, a estas alturas todos sabemos que cada personaje nos enseña algo con su personalidad y sus actos, para eso fueron creados así, todos tienen que aportar y enseñar algo al lector y la historia. Para mí Clarence ha sido revelador en muchos aspectos, su forma de ver la vida, su choque con la realidad que había fuera de la torre de nigromancia, darse cuenta de que había estado viviendo en una falsa realidad llena de seguridad y paz… El pobre me recordó mucho a mí, cuando me llevé el puñetazo de mundo real.

Nuevas aventuras, un nuevo asunto que resolver (en esta ocasión descubrir quién está fabricando unos venenos de los que no se consiguen hacer antídotos), nuevos conflictos personales y un Hazan ya casi adulto con ganas de aclararse de una vez por todas con lo que quiere en la vida.

Hazan ya apuntaba maneras en “Sueños de piedra”, y aquí ha demostrado que es una gran persona y que hará cosas importantes en un futuro, porque es el chico más fuerte de toda la saga, con los valores más sólidos de todos.

Hazan, Clarence, Ariadne, Lynne y Arthmael

Clarence y Hazan

Por cierto, la ilustradora Lehanan Aida ha hecho un gran trabajo dando vida a los personajes, pienso que ha acertado de lleno con la caracterización, son justo como me los imaginaba.

En resumen: me ha gustado más que Sueños de piedra, la historia continúa y estoy impaciente por conocer más de este mundo tan increíble como es Marabilia.

Alba Morales Rosa

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